Eventos pasados
Cruz-Diez: 90 años de color
Articruz Panama - Joel Bracho

(30.08.2013)

A sus noventa años, Carlos Cruz-Diez camina con paso firme, sonríe con frecuencia y suele rechazar gentilmente a quienes le invitan a sentarse. Casi siempre de pie, conversa con todos y hace agudas observaciones sobre los más diversos tópicos. Es un hombre activo, lúcido y alegre. Cuando alguien le pregunta cuál es su secreto, el artista responde: “tener siempre un proyecto”. Y Cruz-Diez no deja de tener proyectos.



Al visitar la exposición “Cruz-Diez: 90 años de color”, que Marión Gallery Panamá preparó para celebrar el cumpleaños del maestro venezolano, lo primero que resalta es que las obras son recientes, muchas de este mismo año. Cruz-Diez es un artista de noventa años que no sólo está en constante producción de nuevas obras, sino que sigue buscando soluciones diferentes a los problemas en torno a los cuales ha girado su investigación plástica. Cuando se revisa el conjunto de su obra, es fácil constatar que mientras su discurso traza una sólida línea de clarísimos planteamientos sobre el color, el soporte material de ese discurso y los medios técnicos que lo hacen posible han sido objeto de una renovación incesante. Cruz-Diez está siempre tras soluciones más limpias y más eficaces.

La exposición en Marión Gallery reúne obras de diversos tipos y formatos: Colores Aditivos, Inducciones Cromáticas y Fisicromías invitan a recorrer las paredes de las salas, mientras que una Cromosaturación se convierte en punto de llegada y principal atractivo para los visitantes. Todas las obras han sido elaboradas con los últimos materiales y técnicas que el maestro ha incorporado a su producción; y en el caso de la Cromosaturación, se utilizó una iluminación con paneles de LED, en lugar de las lámparas de neón a las que tradicionalmente se ha recurrido para generar los ambientes monocromos que caracterizan a estas obras.

Para la inauguración de la muestra, la noche del jueves 15 de agosto, el espacio de la galería fue completado por una gran carpa en el exterior en la que se instaló un Ambiente Cromointerferente. Allí, bajo la proyección de una trama de líneas de colores variables y en constante movimiento, los invitados pudieron compartir con el maestro y participar de su homenaje. Los asistentes llegaron de todas partes: además del público panameño, vinieron familiares y amigos del artista de diversos lugares del mundo. Sus amigos de Caracas y otras ciudades de Venezuela, sus hijos y nietas de París, y los artistas venezolanos Rafael Barrios, Ángel Hurtado, Rafael Martínez, Carlos Medina, Nanín, Ignacio Monque y Héctor Ramírez, fueron algunos de los que acudieron a celebrar con el maestro.

Además, estuvo presente el equipo del taller Articruz, con el que Cruz-Diez desarrolla algunas de sus obras en Panamá. Pues uno de los rasgos más interesantes del trabajo de este artista es que no lo hace solo: primero sus hijos, y desde hace ya unos cuantos años también sus nietos, junto a un nutrido grupo de colaboradores en París y Panamá, ayudan a Cruz-Diez a desarrollar su investigación y su producción artística. Al entrar al taller, resulta sorprendente descubrir que en él no sólo se realiza un trabajo en equipo, siempre bajo la supervisión y la dirección del maestro, sino que los miembros de ese equipo participan del proceso creativo, investigando y proponiendo, e incluso desarrollando su propio trabajo creativo con las herramientas y el conocimiento que el taller pone a su alcance.

Ahora, en ese mismo espíritu de apertura y de trabajo compartido, las instalaciones del taller de Panamá no sólo acogen la producción de las obras de Cruz-Diez, sino que allí se han producido obras de unos cuantos artistas, tanto venezolanos como panameños, algunos de los cuales estuvieron presentes durante los días de celebración. De modo que antes y después de la inauguración en Marión Gallery y del cumpleaños del maestro, el taller se convirtió en un lugar de encuentros, con múltiples visitas y con varios artistas trabajando simultáneamente, cada uno en lo suyo, pero cerca de los otros, conversando, discutiendo, sugiriendo, en un proceso comunicativo inmensamente enriquecedor.

El arte es comunicación, ha dicho Cruz-Diez. Su obra, a partir de la generación de acontecimientos y fenómenos que se desarrollan en el tiempo y el espacio, establece una línea de comunicación con el espectador, que deja de ser pasivo para participar e interactuar. Tanto las obras reunidas en “Cruz-Diez: 90 años de color” como el esquema de trabajo en conjunto adoptado en el taller, dan testimonio de ese mismo afán de participación y puesta en común, que pocos artistas han desarrollado tan exitosamente como Carlos Cruz-Diez. Y a sus noventa años sigue inventando nuevas maneras de crear y de comunicar.

Source : Articruz Panama - Joel Bracho

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