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Soto, Cruz-Diez y el cinetismo vibran en Asia y Estados Unidos
El Nacional - Carmen Victoria Méndez

(14.01.2012)

Tres individuales en una misma semana revelan un interés renovado por el movimiento. Las muestras se exhiben en Nueva York, China y Corea del Sur.
 

La llegada de Penetrable de Jesús Soto al Museo Guggenheim de Nueva York, en 1974, fue una conquista del espacio. No del que obsesionaba a los estadounidenses en esa época de astronautas y cohetes, sino del espacio físico. Su obra llenó por completo el edificio que el arquitecto Frank Lloyd Wright creó como una obra de arte en sí mismo. Aunque la exposición tuvo eco ese otoño, la ciudad no volvió a abrir sus puertas a una gran individual del artista cinético hasta el pasado martes.

La Grey Art Gallery de la Universidad de Nueva York y la historiadora del arte Estrellita Brodsky decidieron hacerle justicia al venezolano 37 años después. La muestra Soto: París y más allá, 1950-1970 revela la génesis de las indagaciones del artista en aspectos como el movimiento, el desplazamiento y la óptica.

Al otro lado del mundo, Carlos Cruz-Diez presenta Circumstance and Ambiguity of Color, en el Ningbo Museum of Art de China, así como El color en el espacio, en el Jeonbuk Province Art Museum de Corea del Sur. En ambas exhibe piezas como Duchas de inducción cromática, Cromosaturaciones y Cromointerferencias.


El hecho de que las tres exposiciones hayan sido inauguradas en una misma semana revela un interés renovado por los creadores venezolanos y por el movimiento cinético.

El peso que han adquirido sus obras en el mercado, aunado con el auge económico de Latinoamérica y el trabajo de divulgación que han hecho los especialistas en el arte de la región han apuntalado ese redescubrimiento.

La percepción de una obra varía mucho en el tiempo, afirma Ariel Jiménez, investigador, curador y autor del libro Carlos Cruz-Diez, editado por la Fundación Cisneros. “Lo que vemos es un renacer. Hay una atención creciente por estos dos artistas, y eso se ve reflejado en las exposiciones que se les han dedicado en Asia y América del Norte. Claro, para cada país las circunstancias son diferentes. En Estados Unidos la comunidad de origen hispano ejerce presión y hay una necesidad por parte de las instituciones culturales de abrirles espacio; en países como China y Corea hay apertura al arte occidental”, dice el especialista.

Brosdky, curadora de la muestra de Soto en Nueva York, puso de relieve la deuda que tienen las instituciones estadounidenses con el artista de las espirales y esferas. “Esperamos que esta exposición contribuya a incrementar la valoración de Soto, que es una figura central del arte latinoamericano. Este es el momento correcto para reevaluar a grandes artistas latinoamericanos dentro de un contexto más amplio, internacional”, señala en un comunicado de la Grey Art Gallery.

Jiménez comparte la misma percepción. El investigador indica que hace 4 décadas ni Asia ni Estados Unidos mostraron mucho interés por la obra de los latinoamericanos que formaban parte de la vanguardia europea. “En mi opinión Soto fue muy mal recibido en Estados Unidos en los setenta; todo lo contrario de lo que ocurría en Francia. Con el tiempo se ha ido reconociendo que tanto él como Cruz-Diez, Gego y Alejandro Otero generaron ideas nuevas y marcaron un hito. Hoy forman parte de la historia del arte universal, pero para ello tuvieron que transcurrir más de 30 años”.

En la relectura de la modernidad latinoamericana ha sido clave el interés de los coleccionistas venezolanos que se han establecido en el exterior en los últimos 15 años, así como la labor de investigadores como Brodsky, el propio Jiménez, Gabriel Pérez Barreiro (Colección Cisneros) y Luis Pérez Oramas (Museo de Arte Moderno de Nueva York).

El boom también guarda relación con el impulso económico que vive Latinoamérica.

Es preciso recordar que uno de los países en los que la abstracción tuvo mayor impulso fue Brasil, la sexta economía mundial. “Brasil tiene un peso considerable y por ende surge la necesidad de estudiarlo culturalmente. Así es como las instituciones redescubren valores como Lygia Clark o Hélio Oiticia. Eso pasa con el arte de ese país en estos momentos, y en ese camino impulsa también a los venezolanos”, dice Jiménez.

Source :
 El Nacional - Carmen Victoria Méndez
 

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