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Cruz-Diez en blanco y negro
Tal Cual - Edgar Cherubini Lecuna

(25.05.2013)

Después de sesenta años de investigaciones y propuestas en torno al color, Carlos Cruz-Diez nos muestra su trabajo fotográfico en blanco y negro. Estas fotografías revelan una faceta hasta hoy desconocida de este importante artista, figura relevante del arte cinético. El conjunto de imágenes que integran la
 exposición que presenta la Fundación BBVA Provincial, nos ofrece un testimonio de los caminos que el artista recorrió desde los primeros tiempos de su vida en el arte, en la década de 1940, así como de sus vivencias en Europa en las décadas de 1950 y 1960.

 

El niño que fabricó su propia cámara

La pasión por la fotografía se remonta a su infancia: “Entre mis amigos del barrio, había uno cuyo padre
era “fotógrafo minutero” en la plaza del mercado de Caracas. Un día me llevó allí para verlo trabajar y
lo encontramos de pie junto a un cajón de madera apoyado sobre un trípode, impartiendo instrucciones a un señor vestido de blanco que posaba hierático. Con una mano manipulaba el lente enfocando al personaje y con la otra, a través de una manga de terciopelo negro, extraía una lámina donde había capturado una imagen de la escena real del hombre y la plaza. Me pareció un acto de magia. Fue tal la fascinación que me produjo, que durante varios días fui a observar
su labor. Al poco tiempo, fabriqué mi propia “cámara minutera” y con ella hice muchas fotos que aún conservo. A partir de ese momento, nunca me ha faltado un laboratorio de fotografía
en mi casa o en mi taller, ha sido una herramienta importante para mi trabajo y me ha servido para iniciar a mis hijos y a mis nietos en ese arte. Fue a mediados
de los años cuarenta que pude comprarme una cámara profesional Rolleiflex. Ha viajado conmigo a todas partes y me sirvió para ganarme la vida trabajando como fotógrafo y diseñador gráfico durante los primeros años en París”.

Un ojo indagador

A los 25 años de edad, equipado con su Rolleiflex, comienza por retratar a sus amigos, tales como el poeta y humorista Aquiles Nazoa, el cantante Alfredo Sadel y el compositor Juan Vicente Torrealba, entre otros. Su sensibilidad social lo lleva a frecuentar las barriadas pobres de Caracas, captando imágenes que luego volcará en su
pintura de denuncia, la cual representa una porción substancial de su período figurativo. Preocupado por encontrar un sentido de pertenencia en su país y un arte que lo identificara, Cruz-Diez viaja por toda Venezuela. Entre las décadas de 1940 y 1950, vuelca su interés por las manifestaciones de la Cultura Popular, produciendo valiosos materiales sobre los Diablos de Yare, la Parranda de San Pedro y el Velorio de Cruz de Mayo.

Su ojo indagador lo llevó a explorar otras geografías. En Europa sus fotografías transitan de una visión crítica a una comunicación meramente estética. Paisajes, puentes, astilleros, edificios, calles y
texturas cobran un punto de vista particular desde
el visor de su cámara. Las imágenes dan cuenta de una búsqueda intuitiva más allá del objeto fotografiado, reproducen atmósferas abiertas a la subjetividad de quien las observa.

Testigo privilegiado de una época clave en la historia del arte contemporáneo, Cruz-Diez retrató a Alexander Calder, a Jean Tinguely, a Héctor Poleo, a Jesús Soto y a otros artistas con quienes coincidió en la década de 1960.

El criterio de selección que guió la búsqueda fotográfica presentada en esta exposición se apoyó no sólo en el sentido estético, sino también en el valor histórico y documental de muchas de las fotos. Para ello se utilizaron los negativos revelados por el mismo Cruz-Diez y archivados desde hace más de sesenta años en los Centros de Documentación de los talleres Cruz-Diez de París y Panamá. Todas las fotografías son inéditas.

Estas imágenes en blanco y negro capturadas por Cruz-Diez, representan un nuevo punto de vista sobre la poética visual del artista.

Source : Tal Cual - Edgar Cherubini Lecuna

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